lunes, 7 de septiembre de 2009

Qué mala cosa es la incertidumbre...

Me molesta mucho la incertidumbre.

Me incomoda la falta de información.

Y, especialmente, no me gusta nada tener que pensar, a estas alturas de mi vida, tener que decidir, tener que pararme para ver no qué rumbo o qué timón coger, sino para intuir cómo mi vida puede no pasar de la sartén a las brasas...

Me molesta cuando las cosas a mi alrededor no están claras.

Me molesta cuando no se ponen todas y cada una de las cartas sobre la mesa, sean del palo que sean.

Y me molesta mucho que pasen cosas a mi alrededor que me afectan -que intentan destruirme- y que nadie se dé cuenta de que la causa de la caída a lo mejor no está fuera -¡qué fácil es echar la culpa a los demás-, sino dentro.

Me molesta la falta de respeto, claro, porque como soy profesora, está a la orden del día en las aulas. Y fuera de ellas, porque a veces las familias... No todas, claro. Y mira que yo les entiendo. Comprendo mucho a los padres y madres que vienen a hablar conmigo a lo largo del curso -más madres que padres: es curioso que mi padre, maestro, ya lo decía hace treinta años y hoy sigue igual la cosa... Me pongo con más facilidad en su lugar porque yo ahora también soy madre. Pero tengo muy a gala que soy muy objetiva con mi hija, tanto que a veces los que me rodean se molestan conmigo -claro, yo a veces también soy molesta...

Hace un rato he hablado con un amigo que compartía mis molestias -es bueno saber que las molestias pueden llegar a ser grupales, hasta colectivas, tribales, culturales... No veíamos mucha solución. Otro amigo nos decía que a veces estas molestias pueden durar años en curarse. Y eso me molesta, claro, porque yo quiero una solución rápida, o, al menos, una pista para poner una tirita a mis molestias.

Bueno, tal vez no sean muchas las cosas que me molestan. Pero la incertidumbre es muy mala cosa...

2 comentarios:

  1. Uy, madame, las soluciones rapidas frecuentemente no son las mejores. Yo todo lo quiero rapido, lo quiero ya. Soy el colmo de la impaciencia. Y las faltas de respeto me ponen enferma. Con lo cual me toca enfermar casi a diario.

    Buenas noches

    Bisous

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  2. Madame,
    a mi me pasa igual, por eso me pongo a propósito un margen de días para terminar de tomar las decisiones.
    De las faltas de respeto, qué le voy a decir... Esto ya no es lo que era, desde luego.

    Feliz descanso.

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