martes, 1 de septiembre de 2009

El reencuentro.

Hoy voy a hablar de reencuentros. Es inevitable, claro, porque hoy comenzaba aquí el curso para los profesores (ánimo, compañeros) y el primer día siempre me ha llamado la atención. Uf, es como si no hubiera pasado el tiempo... Para muestras, los botones: Huele a clase, profe, decía hoy un alumno al entrar a hacer un examen de recuperación (ostras, claro, no va a ser a bocata de chorizo, he estado a punto de decirle).

Pues sí: somos los mismos (yo, con unos kilitos de regalo de más, claro, pero eso no lo dices, que queda fatal, y además aseguras que pooooor supuesto que este curso vas a ir a la piscina). Se reincorporan al trabajo las casi recién estrenadas madres (hola, hola, que sé que me leeis), me viene la otra compi con su nuevo corte de pelo, estrenamos coche, miramos otro nuevo...

Pero hay otros muchos reencuentros en el primer día de cole y con sólo echar un vistazo al pasillo te das cuenta de que fulanito ya no sale con menganita, aquel se ha hecho un nuevo piercing, este otro ha convencido a su padre para que le deje llevar el pelo largo, aquella estrena churri y alguno redescubre no sólo a ACDC (vamos, que el heavy le mola a su padre, porque el adolescente no era ni proyecto en los '80), sino ¡¡atención!! las crestas. Sí, habéis leido bien: vuelven las crestas, pequeñas, discretas, ni siquiera multicolores, pero ¡ahí estáaaaan! Oooh, que me encuentro con mi infancia y La bola de cristal...
Sí, estamos todos. Bienvenidos y feliz curso. ¿Habéis estudiado en verano? Hummm.

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