martes, 26 de enero de 2010

Las líneas de batalla del patio del colegio.

Hoy hacía frío en el patio y la sensación gélida era más que notable. Me ha tocado vigilar -¿el qué, a los adolescentes?- y estaba enfundada con gorro, guantes, bufanda enorme de lana y buenas botas; perfectamente equipada para media hora de frío, nieve y ver los goterones que caían entonces desde el tejado.

Pero allá estaban ellos. Los poquísimos grados temblando apenas sobre la frontera del cero, pero no parecía importarles -a uno sí, sin embargo: "profe, diles que paren de tirarme bolas de nieve". ¿Cómo hacerle comprender que eso es inevitable, que el patio estaba lleno de munición dispuesta para treinta cortos minutos de batalla campal? Con bandos poco definidos, todos contra todos, se han dispuesto las dos líneas del frente, sin tierra de nadie de frontera más o menos clara; uno daba claros rodeos con dos bolas en sendas manos, dispuesto -imagino- a pillar por sorpresa al enemigo por la espalda.

Eso sí, varios, muchos, en jersey, uno incluso con camiseta de manga corta, enfrentándose con valentía a la Reina de las Nieves, si fuera preciso. ¿Y los abrigos? Luego, claro, tal vez mañana, resfriados. Una no aguantó ni al final de la mañana...


2 comentarios:

  1. Creo que no hay nada como quedarse en el aula de música tocando la guitarra en días como estos...

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