domingo, 17 de enero de 2010

Ayer estuve en Londres.

Ayer estuve en Londres. Tuve suerte, porque encontré un vuelo barato -por casualidad- que me dio derecho a apoltronarme en la butaca y mirar, por el mismo precio, por la ventana, dejando viajar también mi imaginación... Hacía tiempo que no me paseaba por allí -y es una lástima, porque Londres es una ciudad que me trae, a manos iguales, buenos y peores recuerdos... Lo cierto, además, es que en este viaje mi marido y yo no íbamos a ir solos, sino con un buen amigo, pero en el último momento le surgió una de esas cosas inesperadas que no se pueden calcular...

No importó, porque ir a Londres es siempre una sorpresa y un gusto, a pesar de que no siempre luzca el sol... Pero Londres, este Londres en el que yo estuve ayer tenía el regusto de un viaje poco frecuente y la tranquilidad de un tiempo sólo para mí, incompartido y personal. Yo, que no suelo tener mucho tiempo libre y que además, divido ese poco tiempo en mil actividades, disfruto con pasión esos ratos de mi propiedad como si fueran los últimos. Porque nunca se sabe cuándo volveré a Londres...

Y es que ayer mi viaje a Londres me costó sólo 5 euros, ya que era el día del espectador y mi marido y yo pudimos ir al cine a ver la última película de Sherlock Holmes... Londres, 1887...

Y para saber algo sobre este personaje, puedes conocerlo aquí.


2 comentarios:

  1. Ay que bueno, madame, me habia engañado! jiji, habra que ver esa pelicula, que yo tambien adoro Londres y las historias de Sherlock Holmes.

    Feliz domingo

    Bisous

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  2. Madame,
    no se pierda un rato de viaje como ese... Hay que entretenerse.
    Feliz tarde.

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