jueves, 7 de enero de 2010

¿Qué culpa tengo yo de disfrutar de vacaciones?

En realidad me he aproximado a mi teclado para hablar del día-después-de-Reyes, de la generosidad de Sus Majestades para acabar las vacaciones de buen ánimo y agradecer sobremanera que no hayan tenido en cuenta las dificultades, problemas y salidas de tono del año pasado...

Vamos, sobre esto tenía pensado comentar algunas cosas, decorarlas con palabras, retocarlas, ponerle colores y publicar, para dar paso a otros quehaceres cotidianos propios de un jueves por la mañana, acompañada de mi hija, que hoy está tan tranquila jugueteando con sus cosas.

Pero no va a poder ser -tal vez lo intente en otra ocasión. Y es que hoy he vuelto a escuchar -por enésima vez en estas mis vacaciones- la muletilla de las vacaciones de los profesores. Y, claro, ya me he hartado. Algunos comentarios navideños han venido de mis vecinos -ya hablé de esto, por ejemplo, aquí, donde una proponía una estupenda idea sobre la reconciliación laboral, la suya, y la familia, la suya, claro.

Y se me ocurren algunas soluciones a este grave problema de que los profesores -como cualquier hijo de vecino trabajador- tenga derecho a sus vacaciones:
  • primera solución: el padre/madre que protesta sobre ello, puede dedicar sus esfuerzos a no criticar, coger los libros, estudiar Magisterio o una Licenciatura acorde, después de los cuales, previa presentación del Título correspondiente y el Certificado de Aptitud Pedagógica, se lanzará a buscar trabajo en un colegio no público o, en su defecto, preparar unas oposiciones para la Administración. Si elige mis estudios, por ejemplo, ya le digo que 72 temitas en el examen en cuestión. Nada más fácil: ya tiene las vacaciones de un profesor; del trabajo, ya hablaremos, pero como no contamos, pues eso da igual: lo puede hacer cualquiera... Hay que ser... en fin... para criticar las vacaciones (no hablemos del trabajo) y no luchar por conseguir lo mismo...
  • segunda solución: el padre/madre que protesta sobre ellos, puede dedicar sus esfuerzos a no criticar y entrar un tiempito en una clase. Así libera al profesor de turno y se pone en su piel. Porque como me han dicho estas vacaciones, dar clase no es tan difícil.
  • tercera solución: el padre/madre que protesta sobre ellos, puede dedicar sus esfuerzos a no criticar y sacar a sus hijos del sistema educativo, entregándose a la tarea de meter conocimientos en la cabeza de sus retoños desde casa. Y los críos, por libre. Eso sí, no le auguro buenas relaciones con los Servicios Sociales.
  • cuarta solución: el padre/madre que protesta sobre ellos, puede dedicar sus esfuerzos a no criticar y admitir que tiene envidia... Es un buen propósito de principio de año sincerarse e intentar ver más allá de las propias narices; mira por dónde, ¿acaso yo le critico en su trabajo? O es que, a lo mejor, le incomoda tener que ocuparse de su hijo, una vez que la guardería estatal cierra por vacaciones...
Eterna discusión... Por eso a mi hija, que juega últimamente a ser profe de nenes, le digo que ni se le ocurra dedicarse a eso de mayor -y eso que yo misma soy hija de maestro. No sea que escuche en su vida profesional grandes perlas como ¿quién es usted para mandarle a mi hijo hacer un examen de recuperación? o no estoy de acuerdo con la nota que le ha puesto a mi hija y exijo ponérsela yo o la nota debería ser puesta consensuada entre profesores y padres. Todas verídicas.

Y mientras se me ocurren otras soluciones, vayan escuchando la banda sonora de una de mis series favoritas (dedicado a los Reyes Magos, que ayer me lo dejaron en mi zapato):






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5 comentarios:

  1. El otro hijo del maestro y tío de una futura millonaria7 de enero de 2010, 18:06

    Dile a la retoña que estudie estadística para meterse en el mundo de la probabilidad de acierto en las quinielas o las apuestas deportivas.
    O que haga políticas para choricear en un cargo público. Desde ya hay que llevarla por el buen camino.

    PD: Baltasar viene de Alaska, se confirma, jeje

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  2. El manager de Rut7 de enero de 2010, 19:40

    Corrijo lo anterior.

    La 27ª clasificada en el Mundial de Póker del pasado año es española y a pesar de quedar en ese puesto se llevó 350.000 dólares.

    La próxima semana comenzamos las clases de Texas Hold'em, déjate de cuentos, fábulas ni historias.

    Con que cuente hasta el 10, diferencie rojo y negro me vale, ya le enseño yo lo demás.

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  3. Bueno, hay que reconocer que ser un poquito envidiada a veces no está mal... De todos modos, ya sabes que el protestar es un deporte nacional y revela qué poco reflexionamos los unos sobre las dificultades de los demás. Besitos, guapa, y apura las pocas horas de vacaciones que te quedan...

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  4. Estimado tío de Rut y manager a tanto por ciento:

    No sé si los Servicios Sociales intentarán seguirte la pista si leen estoy descubren que la incauta y futura millonaria es menor de edad todavía por mucho tiempo...

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  5. Isabel,
    qué acertado recordar el deporte principal de este país... Yo siempre intento pensar que los profesionales que me rodean lo son y que saben lo que hacen.
    Saludos.

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