jueves, 14 de enero de 2010

El desarrollo de una feroz batalla.

Llovía ayer en la tarde; la ciudad, mi ciudad, se deshacía en regueros llorando.

Y en la acera se desarrollaba una encarnizada lucha, febril, casi sanguilonenta: el espacio es poco, mi paraguas, mayor.

Me batía yo con mis compañeros de espacio peatonal en feroz batalla por un poco más de espacio ante el semáforo del centro comercial, esquivando inocentes comparsas que se dejaban llevar por la melancolía del momento de lluvia tras los cristales, ausentes al forcejeo desplegado junto a ellos.

Mis contrincantes, además, sabían, seguro, mi punto débil: mi campo visual estaba disminuído -no podía desarrollar, por tanto, toda mi estrategia y defender mis posiciones en la acera mojada. Mis gafas, cubiertas de minúsculas gotas de lluvia...


7 comentarios:

  1. Me parece muy atractivo el enfoque con el que afrontas la realidad cotidiana. Es una manera de sacarle mayor jugo a la vida...

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  2. Me gustan las mujeres con gafas,espero que al final,ganases.
    Un saludo

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  3. Gracias, J.M.

    La idea es poner otros ojos a lo que hay alrededor...

    Muy curioso eso que dices en tu blog que el colegio de Maristas se alza enigmático...;-)

    Saludos y gracias por tu visita.

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  4. Aspirinas,
    gané pequeños espacios intra adoquines, pero paso a paso se van consiguiendo batallas... Yo soy más de estrategias sobre el papel o el tablero.
    Gracias por la visita. Saludos.

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  5. Un fragmento de realidad con aliento poético que se lee con placer. Un cordial saludo.

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  6. Gracias, Joselu. Un gusto poder tenerte por aquí.
    Saludos invernales.

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  7. Mmmm Londres, creo que tiene su gracia ver su cenizo cielo enladrillado, ¿no? más auténtico...
    Sea como fuere es una ciudad genial.
    :)

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