jueves, 8 de octubre de 2009

Ellos también existen.

Esta mañana hablaba con una alumna de 4º ESO a la que este curso no doy clase, pero con la que tengo cierta conexión -aquello de que se dice más con lo que se es que no con lo que se hace. Igual que me ha pasado en otras ocasiones, a veces la persona más insospechada te alegra la mañana sin que ella se dé cuenta.

Y es que su sensibilidad, la preocupación con la que hablaba de su familia, su interés por mejorar y colaborar y su percepción madura de cuáles son las dificultades con las que se puede encontrar en el futuro -esto es muy llamativo, ya que hablaba hace unas horas aquí de los cinco minutos inmediatos en los que viven los jóvenes-, me han llamado la atención.

Esta gratificación personal -profesional, íntima- la uno con algo que me han recordado algunos comentarios. Es cierto: los profesores con frecuencia no hablamos de los alumnos que tiran adelante solos, de las familias que sí colaboran, de los jóvenes que se preocupan y cuestionan. Y es que, queridos, sois rara avis. O tan callados o discretos en un ambiente que suele ser estridente, rápido, de muchas pequeñas decisiones en poco tiempo, que no os tenemos todo lo en cuenta que deberíamos.

Pero existís. Lo admito. Hay familias que están ahí, codo con codo, que ceden parte de su tiempo imprescindible para que salga adelante una actividad solidaria en el colegio, que acuden en masa a mi convocatoria de familias en la tutoría o que están disponibles para admitir propuestas con las que trabajar en casa con sus hijos.

Admito que algunas cosas serían difíciles sin vosotros. Llevo tiempo en esto de las aulas y desde niña lo he vivido en mi familia -mi padre es profesor; pero en mis años de docencia también me he encontrado, al lado del que protesta y monta el espectáculo en la recepción, a familias que me han apoyado en momentos difíciles, que han participado de forma muy activa en la educación de sus hijos o que han querido ofrecerse gratuitamente para cualquier cosa del Centro.

Y como esto no es habitual al cien por cien, tengo que decirlo. Para que conste en acta. Para que sepan que sabemos que existen, ocultos, escondidos, sileciosos, padres y madres que saben que sus hijos son su mayor tesoro... y su regalo al futuro. Gracias.

5 comentarios:

  1. Aunque sea reiterarnos. Gracias a tí Negrevernis. Con tú gran artículo, también animas a las familias que aún continuamos con los deberes del día.

    Besos

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  2. Gracias , pero el trabajo es un circulo de docentes, padres y alumnos en el que todos damos lo que podemos.

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  3. Un trabajo triangular.Gracias a los dos.

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  4. Eso si, madame, si los buenos no fueran la mayoria, este mundo nuestro se iria al garete.
    Pero es que como esos no hacen ruido, no llenan tantas paginas. Sin embargo, es bueno recordar de vez en cuando que tambien estan ahi.

    Feliz tarde

    Bisous

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  5. Madame,
    por ser más discretos, merecen más aplausos. Aguantan el tirón de todo lo malo y permanecen siempre ahí.
    Feliz noche.

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