miércoles, 7 de octubre de 2009

La salamandra.

Esta mañana había una salamandra en un pasillo del colegio. Inédito.

Inédito cómo los alumnos se agolpaban alrededor del pobre animal, que no se ha movido de su rincón en toda la mañana -por eso, por valiente, nos sorprendíamos los profesores que íbamos de clase en clase observando cómo el bicho era capaz de sobrevivir en un entorno hostil. E inédito, con casi total seguridad, cómo estos jóvenes son capaces de despertar de su adolescencia dormida cuando aparece algo tan diminuto, casual y anecdótico como una salamandra...

Inédito por surrealista, de paso, aquella persona que me decía hoy en una clase, con voz de sorpresa, que porqué había que hacer deberes. Eso mismo me preguntaba yo por dentro. ¿Por qué hay que hacer deberes? ¿Por qué es necesario enseñarte a ser responsable y cuidadoso en tu pequeño trabajo? ¿Por qué debo decirte yo -no tus padres- que lo que aprendas a ser hoy será tu madurez del futuro? Y, encima, yo tengo fama de mandar muchos deberes. Seré pesada.

Inédito que haya una familia que sea capaz de decir a un profesor que quién es él para mandar a su hijo hacer deberes. O que quién eres para enseñar a su hijo nada -estos casos me resultan llamativos: pues enseña las materias del curriculum tú a tu retoño en casa y que se examine por libre, ¿no?

Está claro: es mejor no tener que hacer deberes, no luchar contra los elementos y los exámenes, no cumplir con las obligaciones, defender siempre los derechos, vivir sin la tremenda norma de ser cuidadoso con el material de trabajo, pasar sin dejarse interrogar por la vida o dejar que sean los demás -mis padres- quienes me solucionen todos los problemas sin intentar equivocarme para aprender de mis errores.

Vamos, que es mejor mirar la salamandra.


6 comentarios:

  1. Esto ya es el colmo. Cuando se le llega a preguntar al profesor quien es el para poner deberes, es que estamos perdidos.

    me parece mas normal encontrar una salamandra!

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  2. Negrevernis, me fío de tí. Pero te aseguro que me ha costado un poquito creer que haya padres que te digan que quién eres tú para enseñar a su hijo o para mandarle deberes. Claro que, después, he recordado el caso de una vecina, a cuyo hijo siempre le tomaban manía sus profesores, de una forma inexplicable. Te aseguro que es un delincuente en potencia. Un hijo de su madre, nunca mejor dicho; pues al abrigo de la permisividad y "ceguera" de su madre, hace lo que le viene en gana y nunca tiene la culpa él. De tal palo...
    Así que, finalmente, me lo creo. Así nos va.
    Saludos.

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  3. Madame,
    me pregunto si la salamandra habrá resistido la oscura noche de los pasillos de mi colegio.
    Y si los alumnos habrán aguantado haciendo deberes.
    Feliz descanso.

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  4. Perikiyo,
    desafortunadamente hablamos con más frecuencia de los problemas o de las familias poco colaboradoras. Existen estos casos, recordados porque "queman" al personal y ennegrecen el buen nombre de los padres preocupados, responsables y volcados en la educación de sus hijos (hace unas tardes me sorprendía, por ejemplo, al ver la gran convocatoria de los padres de mi tutoría, por ejemplo).

    También hay grandes familias comprometidas y mentalizadas con la educación de sus hijos. Y si falla la casa, se acabó todo.

    Creo que un día tendré que hacer una entrada en honor a estas personas olvidadas...

    Saludos.

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  5. Negrevernis ahora la que te regalo el jamón de jabugo soy yo. Gracias por acordarte de los padres que estamos pendientes de tí.

    Besos.

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  6. Anónimo, los buenos padres y los buenos alumnos siempre tiran adelante.
    Saludos.

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