domingo, 16 de agosto de 2009

Mi último viaje: Gijón


La última escapadita ha sido a Gijón. Buscaba (buscábamos: fui con mi marido) escapar del sofocante calor de Madrid, acercarme al mar (debe de ser afición de los del interior) y dentaja desconectar unos días. Casi nada preparado. Iba con la ventaja de que ya conocía un poco la ciudad a través de mi amiga Laura, así que conocía ya algunos hoteles y puntos interesantes. Claro, algunos nos decían que viajar al norte era no poder bañarse en la playa, pero como no era el objetivo primordial (vamos, que si la idea era coger cubo, pala, sombrilla y tostarse, pues para eso, al Mediterráneo).

Dos agradables sorpresas en el viaje:

1) La exposición "Atapuerca y la evolución humana", en el Centro Cultural Antiguo Instituto, con la presencia de varias réplicas de objetos encontrados en este yacimiento, sus principales hallazgos y un pequeño documental sobre el origen del lugar y las principales investigaciones. Me gustó mucho (sobre todo los murales explicativos y los esquemas sobre la evolución), como era de esperar, aunque me volvió a remover el gusanillo que llevo dentro -me pasa cada vez que veo cosas de este tipo: ¿habré hecho una buena elección al abandonar el campo de la excavación? Enseguida me defiendo recordando la mala experiencia pasada hace más de diez años, que echó por tierra mis ganas de convertirme en arqueóloga de campo y el ambiente de competitividad vivido los dos últimos años en la Facultad (¡compañeros, no se quitan de los pasillos las ofertas de empleo para dañar a los demás!)

2) Varekai. El Circo del Sol. Impresionante, un sueño: malabarismos, humor, acrobacia y mucho, mucho color. Fue la tercera vez que nos sentábamos en el circo y nos encantó. Lástima de día lluvioso que nos pilló, impidiéndonos un buen paseo por el Parque de Isabel la Católica, pero mereció la pena.

Habría que añadir una tercera sorpresa gastronómica: el bar que había detrás del hotel y que descubrimos en la comida del último día. Cosas de conocer a fondo una ciudad, claro. Vaya espectacular ensalada (boquerones equilibristas incluídos) y soberbios calamares...

4 comentarios:

  1. Lamento decirle que su mala experiencia en el campo de la arqueología no ha hecho detenerse a la ciencia ;-p
    Vamos...que acabo de pasarme por las ruinas de La Bienvenida y cada vez están más guapas. Eso sí los euros no es que se multipliquen pero por lo menos no han vuelto a sepultarlas... Si dedicásemos algo más a la arqueología y algunos euros menos a la estupidología pública otro gallo (o águila en el caso de Roma) nos cantaría. Cave canem

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  2. Pero no podía evitar decirlo, porque la red es extensa y nunca se sabe cómo llegan las noticias. Me alegra saber que los mosaicos de La Bienvenida han dado sus frutos -y sus dineros, supongo- y el yacimiento se quedó visible.
    Lo del dinero invertido... Al César lo que es del César (¿qué diría el divus Augustus?).

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  3. Confirmo: en el Mediterráneo se tuesta uno sin necesidad ni de cubo ni pala ni na.
    Joder con Al-Ándalus

    Varekai molaaaa

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  4. Ove-Negre, tú es que estás muy cerca de la boca del infierno.

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