domingo, 23 de agosto de 2009

23 de agosto: Día Internacional del Recuerdo del Comercio de Esclavos y su Abolición.

Hoy la UNESCO nos invita a recordar el amotinamiento de esclavos sucedido en República Dominicana y Haití hace 218 años.

Este tipo de iniciativas me parece buena, como el día de los Derechos Humanos, el de la Infancia, el del Niño, el de la Solidaridad,... Al menos a algunos nos sirve para no olvidar que nuestra suerte se la debemos a muchos que han vivido antes que nosotros y que no podemos ser impasibles ante las injusticias que todavía tenemos alrededor. Ese eslogan que una ONG usaba hace años de Tu indiferencia te hace cómplice.

"Hombre -pensará alguno-, que la esclavitud se abolió hace años..." Claro, en EEUU en 1865, en Francia en 1848, España en 1886. Ya. Pero aunque es ilegal, se mantiene todavía. ¿Qué hay de los reclutamientos forzosos de niños para participar en conflictos armados? ¿Y la prostitución infantil? ¿Y la trata de mujeres? ¿Y los matrimonios forzosos o precoces? ¿Y la terrible situación de deuda externa que impide a muchos países salir de su pobreza por no poder invertir recursos en educación?

Que sí, que tenemos estas situaciones en nuestras sociedades más o menos modernas. ¿Qué hay de esas mujeres obligada por ley a mantener relaciones sexuales de forma periódica con sus maridos? ¿Y las míseras condiciones de trabajo en otros países, donde está prohibido trabajar por encima de los 40 grados y por eso no hay termómetros en los lugares de trabajo? ¿Y las adicciones a drogas o alcohol?

Creo que hasta la languidez y falta de curiosidad que viven muchos de nuestros adolescentes -desde mi punto de vista, la mayoría- en las aulas es una forma de esclavitud: esclavizados a lo que venga, a la falta de reflexión, a no saber decidir de forma consciente por uno mismo, a dejarse llevar...

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