viernes, 21 de agosto de 2009

Lo imprescindible

Salía ayer en la tele (o el otro día, que es lo que se dice en estos casos) que se había hecho una encuesta (a mi nunca me las hacen) y la gente había decidido que por delante de todo, para ser feliz en la vida, lo que necesitaban era el amor.
Mi marido y yo nos lanzamos a una discusión (poca, la verdad, porque resultó que estábamos de acuerdo desde el principio, pero es ya una tradición) y decidíamos que sí, que contigo pan y cebolla, pero por encima de todo, mejor la salud (que bien me acuerdo de la racha que tuve pillando todas las gripes planetarias de todas las letras del alfabeto hace tres años).
Y ahora es cuando suelto lo del dinero, plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo...
Pues mira por dónde, que no. Yo me estaba preguntando, viendo el salón ahora y a punto de despertarse mi hija, qué es lo realmente imprescindible en una casa (más que nada porque luego hay que limpiarlas). Y se me ocurre una serie de cosas que he oido a mis allegados:

1) La lavadora (dice mi madre)
2) Si tienes bebés, los cachivaches de la limpieza y el baño (dice mi amiga Maricarmen)
3) El microondas (supongo que lo dirá mi padre, es más cómodo para calentar el café mañanero)
4) La cama (una ya no tiene edad para dormir en colchoneta, como cuando los campamentos de verano)
5) El ordenador y el móvil (dicen mis alumnos; flipan cuando les digo que yo, con su edad, nos manejábamos con el fijo de casa de papá y los trabajos, todos escritos a mano)
6) El aire acondicionado (dice mi vecina, que lo está pasando fatal estos días)

Estas son las cosas que puedes oir, por ejemplo, cuando bajas al niño al parque, por el pasillo del trabajo o en una conversación de terracita. Pero, ¿cuáles son, por ejemplo, mis cinco cosas imprescindibles?

Se me ocurre (no por orden):

1) El cepillo de dientes
2) Mi almohada
3) Una agenda (no tengo, pero sé que no me vendría mal)
4) El libro que me estoy leyendo
5) El despertador

Se admiten sugerencias.

2 comentarios:

  1. La cama, la cerveza, el chocolate, las vacaciones y el fútbol.

    Gustos simples, vida feliz

    PD: Y en Cartagena, a falta de chilaba, al menos el ventilador

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