viernes, 22 de abril de 2011

Hoy es Viernes Santo.

Viernes Santo. Hoy es día de entender poco y callar mucho -no como el párroco que me corresponde, que empiezo a pensar aprovecha estos momentos de protagonismo para olvidar que lo de los creyentes es encuentro con Dios, no con el servidor de la parroquia...

Vuelvo a la iglesia a la que me llevaba mi padre de pequeña. La lluvia no ha respetado el Vía Crucis y ha llorado sobre el Cristo de la Salud y su Madre Dolorosa, que se han quedado a las puertas del atrio, por miedo, por daño o porque es Viernes Santo. Me dejo llevar por las losas de granito que pisaron, antes que yo, mis abuelos, bisabuelos, los tatarabuelos que están aquí enterrados; las mismas vigas de madera, las paredes blanqueadas tras el uso, el mismo san Blas presidiendo desde la esquina del arco de piedra central...

Es Viernes Santo y es momento de silencio y contemplar el no comprender y tener que decidir entre creerse ante el sin sentido o no resistirse ante la vida dada...

6 comentarios:

  1. Yo no soy creyente, pero me sabe mal que llueva estos días por el disgusto que se llevan muchos al tener que cancelar las procesiones. Aunque para mí son un acto folclórico y nada más, hay gente que lo vive muy intensamente.

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  2. " ... y es momento de silencio y contemplar el no comprender ..." ¡Qué gran verdad! Silencio y contemplación es lo que cabe ante el misterio; si además es este un misterio de amor .....

    No es la razón la que puede penetrar en el misterio del amor sino este el que puede iluminar a la razón. De otro modo no sería posible "decidir" la entrega de nuestro personal "fiat".

    Qué bueno haberte conocido, Negre.

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  3. Kassiopea,
    seguro que hay mucho de folclore en las manifestaciones de Semana Santa, si bien es cierto que para otras muchas personas es una expresión externa de su vocación interior. Por eso, esta manía de llover no puede hacer si no daño emocional...

    Un saludo.

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  4. José Luis,
    totalmente de acuerdo contigo. Ante la Cruz, S. Ignacio recomienda sólo el silencio, porque es incomprensible... e inadmisible. Por eso el Cristianismo, bien entendido, es una religión revolucionaria y novedosa. Y por eso, tal vez, hay gente a la que le puede rechinar, cuando se vive de verdad.

    Lástima que haya personas que en Viernes Santo, en vez de celebrar el triunfo de la entrega, recuerdan los funerales del Nazareno.

    Un abrazo en la fe, pues.

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  5. De callar, de entender poco, quizá de comprender. Y de sentir la presencia de lo eterno dentro y en medio de nosotros.

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  6. Pepe,
    hoy es el día de comprender y dejar que nos sorprendan. Lo más importante, creo, es no perder nuestra capacidad de asombrarnos ante lo cotidiano.

    Un saludo.

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