lunes, 7 de diciembre de 2009

Estaba escondido.

En mi afán por hacerme listas de cosas que me ordenen diariamente, cuadriculadamente cada hora, minuciosamente al minuto, lo que tengo que hacer, me había propuesto ponerme al día de mis tareas colegiales en estos días de puente . No sé cómo se las apañan mis compañeros, pero lo cierto es que no hay día que no me lleve cosas a casa para corregir, preparar o programar. Admito que no lo he logrado del todo, pero casi, casi.

Pero he abierto mi correo electrónico y allí estaba, escondido entre otros de amigos, los spam de turno y esos que de vez en cuando llegan llenos de listas de remitentes a los que no tengo el gusto de conocer ni tampoco la intención... Se encontraba esperándome, dispuesto a derrumbar mi ordenada lista de tareas que ya se encontraba a medio terminar. Un correo electrónico del trabajo que desestabilizaba la metódica programación de mi puente con una nueva tarea que no estaba prevista. ¡Y que es para enero!

Así que no tengo muy claro si esto me molesta porque tengo que dejar un nuevo hueco en una nueva lista de un nuevo año... Tal vez debería tener una agenda...


2 comentarios:

  1. ¡Seguro que sí, que la agenda te ayudará mucho! Aunque claro... también cierto desorden nos ayuda. Besotes.

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  2. Querida Isabel:
    ¡deberá ser una agenda bien grande! Mi problema es la falta de espacio en la cáscara de nuez que es mi casa.
    Pero el puente fue fructífero y terminé mi trabajo.
    Saludos.

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