martes, 15 de diciembre de 2009

Dura competencia...

A mi centro comercial ecológico favorito le ha salido un competidor.

Claro, es normal: la presión es mucha y todo se pega, sobre todo cuando el competidor comparte escalera mecánica, paredes, tejado y casi siempre personal. Y es duro tener que hacer frente a un monstruo ecológico como este: esto es la ley de la selva, así que hay que adaptarse o morir. Y lo verde vende, claro -aunque a mi padre le siga costando entender para qué sirve el contenedor amarillo...

Así que mi cara debió de ser de tal estupefacción que la persona que me atendía en el mostrador no ha podido más que tener que darme explicaciones: "No, ya no damos bolsas de plástico, desde que [centro ecológico número 1] no las da, nosotros tampoco". Ostras, me he dicho: qué dura es la vida de la competitividad, qué difícil hacerse un hueco, cuán complicado tener que estar al pie del cañón...

¿Por qué mi oficina de Correos más cercana tiene que competir con el ecologismo del centro comercial?

Eso sí, las verduras y los preparados de carne siguen en este sitio en sus bolsas y bandejas de plástico... ¿En Correos me pondrán ahora un contenedor azul para echar allí los sobres a reciclar de los recibos que me llegan?

2 comentarios:

  1. Es tan dura, como dices, la competitividad que se hace uso del más barato benchmarking para hacer copia, casi fiel, de lo demás. Al final terminamos con dos organizaciones, diferenciadas práctimante solo por el nombre.

    Un abrazo!

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  2. Trovator,
    creo que lo que más me molesta es la incongruencia de las cosas y de las personas. Si somos ecologistas, vayamos a por todas. Pero que no me "vendan" ecologismo barato a golpe de céntimos de euro la bolsa...
    Saludos.

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