domingo, 7 de febrero de 2010

Costosos regalos, imaginación gratis.

La alfombra sirve de lugar de reposo de muñecos y peluches; la mesa es un buen sitio para dejar un juguete acompañando a pinturas y folios de colores, la puerta, una improvisada pared donde dejar colgados las últimas creaciones y el pasillo, de garaje improvisado. Siempre hay, de paso, una caja de cartón desechada de cereales a la que convertir en bolso de la compra y un cesto lleno de pinzas que serán transformadas en atasco de vehículos imaginarios.

E incluso, en este momento, la caja de herramientas paterna, bajo la supervisión de los mayores de la casa, es un mundo inexplorado al que merece la pena dedicarle unos minutos...

Una casa es, parece, un todo, un enorme juguete para una niña de tres años. Los mayores nos empeñamos en costosísimos regalos sin tener en cuenta que la imaginaciónes es gratuita.


2 comentarios:

  1. Es verdad. Yo pienso que un exceso de juguetes anula la imaginacion, al ofrecerlo todo hecho ya. Es mejor dejar que a veces el niño imagine e invente sus propios juguetes, para estimular su creatividad.

    Feliz tarde, madame

    Bisous

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  2. Cierto, madame.

    Esta tarde al final el juguete de mi hija ha sido una gran torre de cojines...

    Feliz tarde de domingo.

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