jueves, 21 de octubre de 2010

¿La educación viene de los padres?

Mis padres me enseñaron que hay que saludar al entrar en un sitio, que en cada ocasión uno ha de vestirse de forma adecuada -o al menos, decente- y que de buenas maneras se llega a todos lados -ilusos... Que lo realmente importante cuesta y que lo que merece la pena se tarda en conseguir.

Que la lectura nos hace mejores, que no hay que dejar para mañana lo que puedas hacer hoy si aprendes a organizarte el tiempo. Que cuanto más aprendas, sepas, estudies y te formes, más lejos llegarás. Que hay que respetar a los mayores -simplemente, porque saben más de la vida, mira por dónde- y dejar las aceras a los más débiles. Que obedecer a la autoridad sin servilismos es prudencia y orden y que una mesa organizada es reflejo de una mente organizada.

Es decir: que aprendí desde bien pequeña que nuestra educación es reflejo de nuestra casa, por lo que somos imagen de nuestra familia y eso hay que cuidarlo.

Al alumno de la gorra esto no le gustó, y por lo que se cuece y menea en los interiores administrativos del Centro, a sus padres tampoco, que insisten a fecha de hoy en su ciega defensa numantina de la inocencia, buen gusto y mejor hacer de su retoño de casi veinte años -vergüenza me daría a mí que con veinte años mis padres hubieran venido a la Facultad a solucionarme el no saber asumir las consecuencias de mis actos... Como aquel padre que, ante el suspenso de su hija en un examen, decía que me iba a denunciar en la Inspección educativa porque mis criterios de calificación eran antidemocráticos y anticonstitucionales (le invité, por supuesto, a acudir a la Inspección, poner la queja que quisiese y remitirme la respuesta. Como no volvió, deduje que en semejante espacio de sabiduría educativa se habían dado cuenta que sigo la legislación vigente al pie de la letra...).

O, caigo ahora de un guindo aciago, igual es que les he llamado indirectamente maleducados. Mísera de mí, ay, infelice.

  • Cualquiera les dice que a los diez mil numantinos de nada les sirvió aguantar tras sus murallas en el 134 a.C, pedir ayuda, patalear, dejarse morir: Publio Escipión, héroe de Cartago, arrasó la ciudad y esclavizó a los supervivientes: Roma educa, pero también castiga.
  • Y para celebrar semejante evento paterno-educativo, inauguro una encuesta en el blog. No sea que yo esté equivocada.


8 comentarios:

  1. Pues hala, madame, ya he votado. La cosa esta clara.
    Como queria que saliera el chico de la gorra con semejante progenitor? Si es que se cosecha lo que se siembra, madame. Y como al caballero le parece bien su hijo así, pues tampoco merece nada mejor.

    Buenas noches

    Bisous

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  2. En cierto modo, los padres del alumno de la gorra tienen toda la razón, cuando insisten en la inocencia de su vástago, pues, aunque cretino, el chico es inocente. Los culpables son ellos. Y si siguen defendiéndolo así, pronto, muy pronto, el chaval se dará de bruces con la realidad. Pero puede que entonces sea demasiado tarde, para él y para sus padres.

    Claro que siempre le quedará la esperanza de convertirse en un "Nini", que parece que ahora van a cobrar sueldo y todo.

    Abrazos.

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  3. Pues espero que al final no tengas problemas por culpa del niñato de la gorra. Supongo que aunque pongan una queja, se impondrá el sentido común.

    Y sobre la encuesta, yo opino que la educación empieza en casa. Lo que vemos en casa cuando somos niños es lo que reflejamos después fuera.

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  4. Los Escipiones eran unos fascistas.

    Numancia, como Cartagena y otras tantas, tendrían que haberse tomado mediante una asamblea consensuada de invadidos e invadidas.

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  5. Pues visto así, Madame, tiene usted razón: cada uno tiene lo que se merece (al menos, en este caso).

    Voy a leer su interesante entrada romana de hoy.

    Feliz tarde.

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  6. Perikiyo,
    seguro que luego será tarde para ellos... También dicen que vamos a ser los culpables de que su hijo pueda abandonar los estudios... La cosa es buscar excusas y echar trapos fuera.

    Un abrazo.

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  7. Kassiopea,
    no creo que tenga problemas con la Inspección porque todo está en orden y se ha seguido el procedimiento habitual para estos casos de problemas disciplinarios.

    Eso sí, ciudado con estas opiniones tan subversivas: "la educación comienza en casa". Uf.

    Un abrazo.

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  8. Antonius,
    y a mano alzada, por supuesto.

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