lunes, 25 de octubre de 2010

Felicidades.

Fue un amor de adolescencia tardía y ojos negros. Paseos, nostalgias. Horas olvidadas en recrear imágenes que alimentaban el próximo reencuentro -siempre, mi destino: con una estación de tren de fondo. Él se sorprendió en silencio al otro lado de la línea cuando supo de la existencia de Niña Pequeña y de mi marido.

Hoy le felicitaba yo a él por su futura boda de primaveras. Enhorabuena, Fran; enhorabuena, ella.


1 comentario:

  1. Pues enhorabuena para el, madame.
    No se casa uno todos los dias!
    Que sea para bien

    Feliz lunes

    Bisous

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