miércoles, 6 de octubre de 2010

Una de arte juvenil.


Altamira. Hace unos 12000 años. Los primeros santanderinos dejan en la roca la huella pictórica de mamuts y caballos, intentando plasmar el espíritu de los animales a los que luego se enfrentarían en la caza por la supervivencia.

Mi colegio. Hace unas horas. Unos no muy anónimos adolescentes plasman su rebeldía contra esta sociedad injusta dejando unos graffitis en un bastante concurrido muro del recinto. Su lucha antisistema se queda entre yesos y expresan así su desmesurada lucha en pro de la libertad de expresión -luego igual se consideran explotados cuando mañana les enseñemos la bayeta y el cubo, como me dijo uno el año pasado mientras limpiaba sus reivindicativos mensajes contra la opresión educativa.

En estos casos me pregunto por qué no hacen gala de su mala educación delante de mamá-guay y papá-todomeloda. Vamos, que podrían pintar la pared de su casita...

Arte de verdad, pinchando aquí.


3 comentarios:

  1. No lo hacen en su casa porque mola más hacerlo en el colegio donde el resto del rebaño de adolescentes atontados les ríen la gracia.

    Cómo cambian los tiempos, a mí probablemente me hubiera caído un bofetón o una buena bronca en casa si me pillan haciendo eso, a estos una palmadita en la espalda.

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  2. jiji, madame, por lo que dice me parece que ninguno de ellos tenia especiales dotes artisticas. Una lastima.

    Buenas noches

    Bisous

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  3. Así es, señoras.

    Ambas tienen razón.

    Esta mañana se han personado los padres de los artistas, que han podido comprobar in situ la delicia artística de sus retoños.

    Y es que da gusto vivir con semejantes artistas...

    Un saludo.

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