viernes, 2 de abril de 2010

Hoy es Viernes Santo. Calla.

Ocurrió hace tal vez seis o siete años; en clase de 3º ESO esa misma semana había puesto un documental sobre uno de los proyectos que la ONG SED tiene en un suburbio de Paraguay. Aparecía en él la cruda, pero no por eso menos real, vida de las personas que dependen para su supervivencia del basurero de la metrópoli. Mujeres y niños, en su mayoría, escarban diariamente para lograr el material que les hará ese día más soportable; una de las escenas, mediado el documental, es el testimonio de uno de los niños, explicando cómo un día se había encontrado el cadáver de un recién nacido y, movidos por la piedad, le habían enterrado decentemente.

Pocos días después la madre de unas alumnas me pidió cita. La cuestión a tratar no era el cúmulo de faltas de ortografía que sus hijas realizaban -supongo que siguen haciéndolo- en sus escritos -y que justificaba ella diciendo que las palabras se pronuncian igual, da lo mismo cómo se escriban. Ni siquiera le movía para llegar al colegio que las dos necesitaran, a mi juicio, una ayuda externa para solucionar que no comprendieran sencillos textos -muy por debajo de su nivel educativo, porque la Ley manda y hay que aprobar al mayor número de personas.

No. El problema había sido aquél vídeo, ya que una de sus hijas le había contado, llorando, lo que allí se narraba. Y venía a decirme, de forma muy clara y amenazadora, que fuera la última vez que ponía ese tipo de documentales en una clase, y menos en la de sus hijas, porque ella no estaba dispuesta a que sus hijas vieran sufrimiento y penas. El curso siguiente volví a poner el mismo documental en 3º ESO, claro. Y a la madre le respondí que fuera buscando una burbuja de cristal bien aislante para meter en ella a sus hijas el resto de su vida...

Hoy es Viernes Santo. Los cristianos necesitamos cuarenta días para prepararnos para este día, uno para recordar la muerte del Señor, cincuenta para celebrar la Resurrección. Diariamente me rodean personas con dudas, que buscan, algunos que desean creer y en su dolor no pueden, otros que no entienden, muchos que no quieren saber, otros que abanderan discursos trasnochados sobre la existencia o no de Jesús de Nazaret.

Estos últimos son los peores, a mi juicio, porque no sólo hablan sin saber -sin saber Historia, Teología, Literatura, Filosofía y tantas cosas que hay que saber para comprender sólo desde fuera el misterio de Jesús de Nazaret-, sino que además se creen en posesión de la verdad -la suya-, sin permitir a los demás el resquicio de la duda ante nuestra vivencia de otra verdad... Veo en ellos resentimiento, dolor no asumido, experiencias negativas mal curadas y falta de diálogo.

Pero hoy es Viernes Santo. Hoy es un día incomprensible; nuestra mentalidad humana se resiste a lo que hoy se celebra en el mundo cristiano y grita ante Dios. Fenomenal, porque es muy sano enfadarse con Dios. Hay que hacerlo, como dice uno de mis mejores amigos, jesuíta. Hoy es el día de aquellos del documental, de los miles de niños a los que no dejan nacer, de los que mueren en el seno de su madre, de los que son esclavos, de los enfermos, de los que sufren persecución de cualquier forma por sus creencias -dichosos ellos, dijo Jesús. El mal no tiene solución; hoy es el día para asumirlo y para acompañar en silencio -el tremendo silencio de las procesiones- lo que nuestra humanidad no entiende. Pese a quien le pese.



2 comentarios:

  1. Sé que no me vas a publicar, pero un colegio Marista ¿no es una burbuja donde vive gente aislada del mundo, de tanto inmigrante que prolifera en la escuela pública (en mi centro son el sesenta por ciento). Está bien que les pongas vídeos pero la realidad en que viven es sesgada, lo que no quiere decir que hayan de salir peores personas, pero sí con un alto desconocimiento de lo que está pasando ahora en el mundo. Un abrazo.

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  2. Joselu,
    es respetable tu opinión, dada tu mala experiencia como alumno marista hace... ¿treinta, cuarenta años?, pero me sorprende que no hayas ido más allá.

    Desconozco la realidad de algunos centros maristas, pero sé exactamente la de mi colegio: los primeros en tener aulas de enlace en la zona, los primeros en asumir un elevado número de inmigrantes en la zona oeste de Madrid cuando no los aceptaban en los públicos y la Administración los matriculaba en mi colegio, lor primeros en tener aulas de apoyo en Compensatoria cuando hace quince años no existían, los primeros en hacer ayuda social cuando hace veinte años en este pueblo los alcaldes socialistas aprovechaban el dinero de las arcas públicas pata hacerse su chalet (en un pueblo pequeño, todo se sabe), los primeros en ceder su espacio e instalaciones para acoger alumnos cuando el segundo instituto público del pueblo (yo tenía 14 años entonces) mantenía sus puertas cerradas y como no cabíamos en el otro, nos llevaban un curso tras otro de aquí para allá...

    El respeto es para todos. Incluído para que los que no no son creyentes, o son contrarios a las ideas religiosas o intentan poseer la verdad, empleen ese respeto que abanderan en el trato hacia los que opinamos diferente.

    Lo malo es generalizar: MI colegio fue el primero es asumir posturas que, curiosamente, el Ayuntamiento de MI pueblo hizo suyas... en época de elecciones. Pero es muy fácil opinar sin saber, claro...

    Un saludo.

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