martes, 3 de noviembre de 2009

Un teléfono nuevo.

Hoy he tenido que cambiar mi teléfono móvil. La pantalla de mi viejo y fiel teléfono decidió esta tarde que ya no podía más y, agotado por el esfuerzo, se quedó en blanco. No hubo posibilidad de reanimación ni consuelo final; ha acabado en las manos de mi hija, que, imitadora de todo lo que ve, charlaba con amigos imaginarios al otro lado de la línea...

He tenido que cambiar mi teléfono móvil. Y me molesta, por más que a mi marido le encanta ir de compras y le gustan estos juguetitos; yo sólo quería un terminal que me permitiera estar conectada al mundo exterior, apéndice de mi mano aunque no me guste su insolente dependencia.
No, gracias, no me hace falta conexión a internet, bluetooth, revisión y volteo de imágenes y casi una red social única e irrepetible desde mi pantalla, le he dicho a la amable señorita que me mostraba las cajas de teléfonos como quien busca los zapatos únicos de su boda. Sólo quiero un teléfono, porque tengo una niña pequeña y parece que así estás más cerca de ella cuando se pone mala en el colegio y me llaman para avisarme -bien es cierto que también me llaman al trabajo, pero la proximidad hace al teléfono móvil único y ultranecesario...

Y he cambiado mi teléfono, finalmente, porque ahora llamando y conectándote coleccionas puntos como antes yo en mi infancia los cromos de Willy Fogg. Y como eres fiel a las marcas -de toda la vida: los yogures de Danone, los Donuts o el Bollycao-, la marca te regala, me regala, la posibilidad de lucir un flamante teléfono de pantalla roja, brillante hasta ser casi febril. Canjeando los puntos, que eso sí que está bien: cambiaba cromos en mi EGB, cambio puntos con mi compañía telefónica.

No sé si he salido ganando o perdiendo, pero me gustaba mi teléfono antiguo. Me lo había donado mi hermano.

10 comentarios:

  1. Yo tambien solo uso el telefono para hablar, es decir, llamar y recibir llamadas. Tener tiene de todo, pero a mi me parece una tonteria, y nunca he visto la necesitad o la gana de usar la mayoria de las cosas.
    Si es que ya no son telefonos, son casi una estacion espacial!

    Buenas noches, madame

    Bisous

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  2. Completé el álbum completo de Willy Fog. Ha sido la única colección de cromos que he terminado en mi vida.
    Entonces no había móviles.
    Qué recuerdos.

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  3. Buenas noches fiel compañera de la educación.
    Hasta los aparatos o adelantos que más aborrecemos o despreciamos nos pueden sacar de grandes apuros pero siempre queda la nostalgia de aquello que nos a pertenecido y es compañero nuestro en el camino de la vida.
    Para poder hablar contigo no hace falta teléfono sino buenas intenciones.
    Gracias por estar ahí hasta en los días que más decaidas estamos las madres.

    Besos.

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  4. Madame,
    y mi teléfono nuevo me permite hacer fotos a mi hija, pero como ella no se deja, no sé si podría haber ahorrado más puntos del canje...

    Feliz tarde.

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  5. Perikiyo,

    yo también logré acabar la colección. Supongo que mi madre debió contribuir firmemente con la compra de docenas de sobres de cromos.
    ¿Se siguen haciendo colecciones de este tipo?
    Saludos.

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  6. Mi fiel anónimo,
    gracias por tus palabras. El teléfono durante le trabajo siempre está en el bolsillo, porque bien sabes que tú que tenemos a los hijos permanentemente en la cabeza, aunque nos den preocupaciones de vez en cuando. Es lo nuestro.

    Ánimo y abrazos.

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  7. hola soy Claudia:
    a mi se me a caido hace nada el movil y se me a estropeado la pantalla, mas bien se me ha roto por dentro funciona y eso pero no se ve nada.

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  8. Hola, Claudia.
    Eso fue lo que le pasó a mi viejo teléfono, pero la pantalla rota es mala cosa. ¿Cómo leo los mensajes?

    PD: seguro que la pantalla ahora la ves fenomenal con esas gafitas nuevas tan chulas...
    Saluditos.

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  9. Ohhhh, fin del Martinfono... Había visitado otros países y resistido a Rut, jeje. ¡Y era el móvil de Mahone, el de Prison Break!
    Me da lastimica...

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  10. Ove,
    murió la pantalla de forma heroica.

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