domingo, 15 de noviembre de 2009

Reconocerse por un nombre de sueño.

Ayer mis tíos le regalaron a mi hija una muñeca.

Y mi hija lleva, por lo tanto, dos días jugando a que es mamá, imitando no sé muy bien a quién -es hija, nieta, sobrina única. Tan contenta, pone a su bebé tumbado en el sillón, en su cama, en su carrito, en un cojín o en cualquier lugar que considera cómodo y apropiado. Le quita el chupete y espera con ojos abiertísimos y sin pestañear a que la muñeca le diga algo así como mammma, y entonces ella, con sonrisa resplandeciente, dice "¿Ves? Ha dicho mamá, soy yo y quiere chupete".

Y yo me figuro, entonces, contenta de verla a ella así, que su mirada es deslumbrante porque una muñeca -su bebé- le ha reconocido por su nombre de sueños...


2 comentarios:

  1. Qué tierno. Se nos cae la baba cuando vemos a nuestros peques haciendo ese tipo de cosas.

    Saludos.

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  2. Perikiyo,
    y más cuando le sale de forma natural, sin posibilidad de imitar a alguien. ¿Será que existe el instinto maternal innato?.
    Saludos.

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