jueves, 29 de julio de 2010

Y la próxima prohibición, la caza, por favor.

Ya dije en otra ocasión que yo no puedo ser muy objetiva con el tema de los toros. Leía hoy en el periódico que sus señorías parlamentarias de Cataluña han sacado adelante en su Parlamento regional la prohibición de la fiesta taurina.

No me gustan los toros. No he ido jamás a una plaza y no tengo intención de acudir a la Feria de San Isidro. Porque no me interesa demasiado. Pero no me quita el sueño, la verdad. Sin embargo, me gustan esos animales, que me parecen bravos, temibles y soberbios en su estampa; disfruto con las imágenes congeladas del toro en la plaza o arremetiendo por la calle Estafeta en San Fermín. Y no puedo negar que el toro ha inspirado la poesía española -qué le vamos a hacer, me gusta Lorca-, el arte, la música o la escultura. Y me asombran los toreros, que deciden en su libertad jugarse la vida porque sí ante este animal.

Y digo yo, sesudas señorías, ya que estamos en defensa de los derechos del animal -a ver si de paso, ya que se ponen, sacan una ley en defensa de alguno de los cuatro millones de parados del país o se manifiestan contra las guerras invisibles mundiales, por ejemplo. Eso, que ya que estamos, se me ocurren otras propuestas sumamente ecológicas:
  • prohibir la fiesta de los correbous catalanes, aprovechando que Artur Mas, líder de CiU, considera que en ella se respetan los derechos de los animales. No veo yo el respeto al animal al que se ensoga o atan material inflamable en los cuernos, pero en fin...
  • eliminar la caza y pesca, porque imagino yo el sufrimiento de liebres, perdices o truchas ante el intrépido y valeroso cazador o pescador...
  • solicitar en el Parlamento Europeo la inmediata ilegalidad de la caza del zorro inglesa, evitando así traumas innecesarios al animal, habida cuenta que esta práctica no tiene más objetivo que su persecución y humillación. No me cabe la menor duda de que sus sesudas señorías de Cataluña serán oídas con atención.
  • echar el cerrojazo sine die de todos los mataderos del Estado español -antes, España-, dando ejemplo primero en Cataluña, propiciando en las escuelas -con efectos retroactivos- desde el primer día del próximo curso la sana costumbre de la cultura vegetariana absoluta. Ni un macarrón con tomate y carne picada en los comedores escolares desde el 13 de septiembre, por favor.
  • quitar de los estantes los botes de foie; evitaríamos así la tortura a la que son sometidas miles de ocas a las que se las engorda el hígado hasta que revientan...
  • solicitar ipso facto a la comunidad canaria la eliminación de las peleas de gallos, aunque gocen de una muy enraizada costumbre en esas tierras -todo lo contrario que las corridas de toros... De paso les recuerdo que en Canarias no está prohibida la lidia, sino la crueldad contra animales domésticos o de compañía con fines lucrativos, como se puede leer pinchando aquí.
Huy, se me olvidaba -¡qué despiste!-: la Constitución Española de 1978 indica que los poderes públicos deberán garantizar eso del patrimonio cultural..., como se puede leer pinchando aquí. El debate, claro, de si eso de la lidia es patrimonio cultural en España -que está por ver. Y corresponde sólo al Estado lo de legislar en cuestión de patrimonio cultural (art. 148.1.28: aquí).

No sé porqué me da que de lo que se trata es de eliminar lo que no es catalán. Vamos, que se han dado unos naturales recios y de lidia nada: sólo política. Digo: ¿por qué no se dedicarán, con nuestro dinero, a solucionar los problemas reales de la gente?

2 comentarios:

  1. Se podría decir más alto, pero no más claro.

    Totalmente de acuerdo.

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  2. Perikiyo,
    es que qué pesados con la historia de los toros... La cosa es que crear cortinas de humo. Me revienta la hipocresía de los políticos.

    Abrazos.

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