miércoles, 21 de diciembre de 2011

Pero mira cómo beben los peces.

Suena una vez más el CD de los villancicos infantiles, que sustituye a la música ambiental del salón de mi casa -mucho más tranquila y relajante con sus pajaritos y cascadas...

- Mamá -dice Niña Pequeña.
- ¿Hum?
- Mamá, los peces en el río -afirma.
- ¿Qué les pasa? -pregunto, levantando la mirada de la página de mi libro. He leído tres veces ya la misma línea.
- Pues que está mal, mamá, eso no puede ser -contesta, poniéndose en jarras delante de mí.
- ¿Por qué? Pero miiiiira cómo beeeeben, los peeeeces en el riiiiiío... -empiezo a cantar.
- Eso, mamá, eso es lo que está mal -afirma, poniéndome un dedo regordete en los labios.- ¿No ves que si beben y vuelven a beber se quedarán sin agua del río y dónde irán entonces?

Claro. Si es que es verdad...



4 comentarios:

  1. Ah, pues eso está muy bien: un espíritu previsor y ahorrador! Tiene razón, los peces no deberían beber tanto. Claro que después de todo mientras solo sea agua...

    Felices fiestas, madame!

    Bisous

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  2. Ya tiene razón, ya. El villancico me gusta más en su versión tradicional, pero gracias por el detalle musical

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  3. ¡Bendita inteligencia infantil! Aún no conocen los filtros que transforman en lógicas o ilógicas las experiencias del pensamiento.

    "dejad que los niños se acercen a mí; os aseguro..." Para mí eso es lo más magnífico: lo cerca que están de Él.

    José Luis

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