viernes, 22 de julio de 2011

Rabos de pasas.

Él siempre se sorprende al descubrir que nunca recuerdo las películas vistas, ni el capítulo de la serie policíaca de ayer, ni siquiera el nombre de algún actor famoso. Él, que sabe de memoria los diálogos de El Señor de los Anillos -casi su preferida-, conoce el final de las películas ya vistas hace años con sólo mirar las dos o tres primeras escenas o que es capaz de relacionar una docena de actores y actrices con sus últimos trabajos.

- Negre, con todo lo que te has metido en la cabeza al estudiar, ¿y no recuerdas ni el título de este capítulo repetido de ayer? -me suele comentar, sorprendido.

- Será por eso: que ya no me cabe más en el cerebro -le respondo siempre.

Pero no ser capaz de retener más de dos escenas de una película de un día para otro tiene, pienso yo, sus ventajas: es como empezar siempre de nuevo, dar una enésima oportunidad de los personajes y creer, una vez más y aunque parezca imposible, que las cosas pueden salir bien en esa historia televisada.

Eso sí, mi madre me diría, con esa sabiduría femenina que se transmite de generación en generación: rabos de pasas para la memoria...

10 comentarios:

  1. A mi Pepa le pasa lo mismito que a Vd. pero aplicado, sobre todo, a los viajes. Vemos, vg., Ébora en el telediario, y no hay manera de que recuerde que ahí llegamos a media tarde, vimos una espectacular puesta de Sol, hicimos fotos – ¡que ella misma puso luego en el álbum!– y dormimos en un encantador hotel con claustro y fuente en el centro, ...

    Pepa no disfruta de esa sentencia por la cual "lo bonito de los viajes es recordarlos". Pepa es radical y sólo viaja en presente. Quizás por ello, siempre está dispuesta a emprender nuevos viajes, porque a ella "le encanta viajar"... y a mí, que ya he viajado "algo" con ella y, encima, me acuerdo de "todo"... , me va flaqueando el entusiasmo turístico.

    Leí de joven a Eugenio D´Ors lo siguiente: "La memoria es sabia y sabe lo que debe olvidar". Hoy creo que nuestra memoria –siempre selectiva y especializada– es uno de los elementos más conformantes de nuestra personalidad.

    Un saludo, Negre.

    ResponderEliminar
  2. Yo de los viajes me acuerdo, José Luis. Que no te abandone el deseo turístico. Aunque tú recuerdes, quizá la misión es ayudar al otro a dejarse calar por el paisaje o la ciudad.

    Interesante cita de D'Ors. Quizá se me olvidan las cosas de la televisión o el cine porque es prescindible para mí.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Exacto: sólo recordamos de verdad aquello que consideramos lo merece.
    Aunque dicen, y es verdad, que recordar es vivir dos veces, no se cumple eso en lo que cuentas. También me pasa a mí. Y es una gozada porque puedes ver varias veces una peli como si fuera la primera vez o reírte con frescura de un viejo chiste porque para ti siempre es nuevo. No hay mal que por bien...

    ResponderEliminar
  4. Yo jamás olvido una cara. Puedo ver un anuncio de yogures y recordar que la protagonista aparecía tres años antes en otro de bicicletas, por ejemplo.

    En cuanto a las películas, me pasa exactamente igual que a tí. Nunca recuerdo ni los finales, ni los argumentos. Es como ver siempre una película por primera vez.

    Creo que los rabos de pasa no podrían resolver este problema. No se trata de falta de memoria, sino -creo- de selección de recuerdos.

    Feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
  5. ¡Qué buen remiendo me has procurado! ¡Claro! ... si veo mi quehacer viajero como una "misión" de amor ... me va a ser mucho más fácil reactivarme.
    Gracias, gracias, gracias. Negre.

    Eso es lo que entiendo que quiere expresar D´Ors: la memoria "sabe" prescindir de lo que no conforma nuestra forma de ser. Me llamó la atención la "autonomía" de la memoria, de nuestra voluntad. Es como un órgano inteligente que actúa por sí mismo pero de acuerdo a la personalidad de su dueño, potenciando su conformación.

    ResponderEliminar
  6. Exacto, Pepe, eso le digo yo también a Él: resulta estupendo poder ver la película como si fuera un recién estreno.

    Me gusta eso de que recordar es vivir dos veces; cierto, ¿verdad?, pues al recordar algo lo pasamos de nuevo por el corazón...

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  7. Ay, Perikiyo, no me digas que mi abuela se equivocaba... La sabiduría de la edad y del estar siempre al pie del hogar, tiradas por la borda...

    Ya de recordar los anuncios ni hablamos... Jajaja...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. José Luis, me alegro. El siguiente paso, por supuesto, es sorprender a tu Pepa con un breve viaje sorpresa de fin de semana...

    Creo que lo que comentas de D'Ors va en la línea de lo comentado por Perikiyo: la selección de aquellos recuerdos que son realmente necesario para nuestra supervivencia. Imagino que ya empezaríamos en la Prehistoria, recordando lo que nos había sido imprescindible para adaptarnos a un medio hostil...

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  9. Ya veo que en lo de la memoria no me ha entendido nadie ... ¡jajaja! Seguro que porque me he expresado mal, tirando a fatal. Lo que quería decir es que la memoria, según DÓrs, es un órgano autónomo que actúa al margen de nuestra voluntad, o no necesariamente de acuerdo con ella. Por eso ¡Pepe! no necesita que "consideramos" que algo merece la pena ser recordado, porque ya "sabe" ella, por sí misma, lo que nos "conviene" recordar. Orgullosos, que sois unos orgullosos los que creéis que lo controláis todo ..... ¡jajajajá!

    Ahí estamos, Negre, la sorprenderé, y el éxito te lo brindaré a ti (en secreto, claro).

    Me encanta la movidilla que hemos montado a cuenta de los "rabos de pasas" que tu sabia madre, y abuela, y ... (¡Perikiyo! los abuelos son todos sabios) te recomendaron para la memoria.

    ResponderEliminar
  10. Pues sí, José Luis..., no sabía que iban a dar tanto de sí las pasas.

    Un saludo.

    ResponderEliminar

No acepto comentarios anónimos. Si no nos dices quién eres, tu comentario no se publicará.

Visito tu enlace si tu comentario no es spam, anónimo o una falta de respeto.