jueves, 16 de junio de 2011

Piel de diamante.

Mamá -llama Niña Pequeña desde el interior de la bañera.

-¿Hum?

- Mamá, mira: estoy llena de agua- dice, señalándose ahora un brazo, ahora el otro.

- Ya veo. No tienes nada de jabón -informo.

- Mamá, estoy brillante como una princesa.

8 comentarios:

  1. Niña Pequeña ha puesto palabras a la Providencia. Lo digo por el poemilla que dice:

    ¿Con qué te lavas la cara niña,
    que brillando siempre está?
    Me lavo con agua clara,
    y Dios pone lo demás.

    Ya sé que nuestra contaminada civilización requiere buena dosis de jabón, pero eso N.P. no lo sabe, ella sabe que es una princesa bellísima y seguro que así es.

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  2. ¿Qué voy a decir yo sobre la belleza de la princesa de la casa? Lo bueno -o malo- es que ella misma la tiene asumida.
    No conocía el poemilla, así que es casualidad...

    Un saludo.

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  3. A mí me encanta lo de "Mamá, mira:estoy llena de agua...". La infancia es una continua llamada a los adultos para sacarnos de nuestra permanente distracción -"Mamá mira..."- para que miremos las cosas siempre nuevas, como las miran ellos, y descubrírnoslas recién estrenadas -"llena de agua". Pura poesía.

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  4. Es cierto, Pepe. Los niños son capaces de ver más allá de su realidad, descubriéndonos puntos de vista que los adultos hemos ya perdido. Ojalá Niña Pequeña sea capaz de mantener esto dentro de unos años...

    Un saludo.

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  5. Si no os hacéis como niños...

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  6. ...Y qué cerca está el Reino, Pedro, sin embargo, a pesar de empeñarnos en alejarnos de él...

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  7. Cuando somos niños, nuestra interpretación del mundo es maravillosa, hasta el punto de pensar que una princesa es alguien que brilla.
    Después, la realidad nos da una bofetada y nos muestra princesas que se divorcian, sufren anorexia, no comen perdices...

    No me hagas caso, hoy estoy muy negativo.

    Un abrazo.

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  8. Igual tenemos que seguir sabiendo escribir cuentos de buenas princesas de encanto...

    Un abrazo y anímate.

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