domingo, 5 de junio de 2011

As time goes by...


Mi amigo Juancarlos me regaló hace diez años este portatizas, como una especie de rito iniciático al entrar, oficialmente, en el mundo educativo. Recuerdo que en aquellos tiempos en mi colegio teníamos tizas cuadradas, como reliquias de tiempos añejos, polvorientas, que dejaban las manos con marcas de grietas blancas y hasta las suelas de los zapatos dejaban huellas de nieve por los pasillos.

Pasó el tiempo y las tizas se transformaron, por un no-sé-qué evolutivo, en finos cilindros hipoalergénicos y suaves al tacto, blancos y colores básicos que yo empleaba con gusto para hacer mis mapas, climogramas, ejes cronológicos y esquemas en la pizarra verde -o en la negra de la primera clase, a la derecha. No vi aquellas tizas cuadradas eternas hasta que volví a estudiar, años después: en mi nueva facultad, resistente al cambio, de diálogo lento con la sociedad -como corresponde con una facultad de Teología-, se mantenían firmes e inquebrantables como la fe de un buen cristiano.

Diez años después, casi once, mi portatizas comienza a ser un ejemplar vetusto y digno de investigación: cómo ser un clásico en un mundo en crisis. Mi portatizas se mantiene incólume ante la ola innovadora de mi colegio -pizarras digitales, internet en las aulas, conexiones wifi, proyectos de investigación. Como galán en blanco y negro de los años cuarenta, pelo de brillantina y humo de cigarro envolviendo un suave acento -podría ser bonaerense-, mi portatizas traza en la última pizarra verde:

- Tócala, Sam.



8 comentarios:

  1. Cuando yo iba al colegio las tizas eran de las cuadradas, y la pizarra era verde oscuro pero en todas las aulas estaba pintada en la pared. A mí me encantaba borrar la pizarra ya ves, estaba deseando que algún profe al empezar la clase me mandara borrar.

    Me has hecho recordar aquellos tiempos de la EGB.

    ResponderEliminar
  2. Cuando fui pequeño, me fascinaba la liturgia de la pizarra. Entonces sólo eran negras y en su cabecera estaba presente, con indelebles letras, el abecedario en mayúsculas y minúsculas, también los números del 0 al 9. Con mi pluma de plumilla y el tintero de loza, que el hermano de La Salle nos rellenaba con sólo levantar el brazo, pasaba largas ratos copiando esas letras caligráficas en mis cuadernos. Llegué a ser buenísimo porque siempre se me dio bien copiar.

    Desde parbulitos hasta preuniversitario no sufrí cambio alguno de tecnología escolar: pizarras siempre negras, tizas siempre cuadradas, y ..... profesores que explicaban sus materias con la tiza siempre en la mano. Era raro, en todo el colegio, ver una sotana sin huellas de polvo de tiza.

    Cuando el hermano, subido en la tarima para que la visión fuera óptima desde cualquier punto del aula –¡eso sí era tecnología didáctica!- tomaba la tiza entre sus dedos y partiéndola en dos comenzaba su explicación en la pizarra, algo mágico sucedía: mi atención quedaba raptada por su voz y su escritura, y notaba como su sabiduría viajaba por el éter hasta mis ojos y mis oídos. Nada podía distraerme de esa experiencia mística. Por eso, con el tiempo, a esa liturgia, la llamé "la misa del conocimiento".

    ResponderEliminar
  3. Kassiopea,
    les sigue gustando pintar y borrar la pizarra. No sé qué atracción tiene, pero...

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. José Luis,
    en mi trabajo ya las pizarras son verdes, pero una se mantuvo hasta hace poco, negra, con una línea quebrada en el medio. Sobre la que mejor se escribía. No tengo tarima, pero sé que hay que mirarles a los ojos...

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  5. ADMIRADA NEGREVERNIS: HABIENDO CONOCIDO SU CONDICIÓN DE ESTUDIANTE DE TEOLOGÍA, ESTIMO OPORTUNO ENVIARLE EL PRESENTE ENLACE:

    http://www.infocatolica.com/?t=opinion&cod=9316

    ESPERO QUE LE SORPRENDA COMO A MÍ. SI ADEMÁS LE SIRVE PARA ALGÚN TRABAJILLO ACADÉMICO ...... EL ACIERTO SERÍA DE MAYOR ENTIDAD, ASÍ COMO MI SATISFACCIÓN.

    SUYO DE VD.

    José Luis

    ResponderEliminar
  6. ¡Hay que ver que fuerza de arrastre al pasado se ha acumulado en ese polvo de tiza. Acabo de volver del cole y me la acabo de quitar de las manos, pero hasta que la ducha quite el resto, va conmigo.
    Efectivamente, les sigue encantando escribir y borrar.
    Es una pantalla lenta, rústica, rudimentaria, pero aún muy atractiva.

    ResponderEliminar
  7. Pepe,
    yo decidí proteger mi ropa del polvo de tiza con una bata... Las manos aún se manchan.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. Estimado José Luis, gracias por el enlace. Algunos nos quieren robar nuestro pasado histórico y artístico cristiano. Mis alumnos no comprenden que el conocimiento de las religiones es el conocimiento de quiénes somos; están manchados por malas manzanas que tiñen todo el frutero...

    Un saludo.

    ResponderEliminar

No acepto comentarios anónimos. Si no nos dices quién eres, tu comentario no se publicará.

Visito tu enlace si tu comentario no es spam, anónimo o una falta de respeto.