viernes, 3 de febrero de 2012

Viento gélido contra el cuerpo.

No me importa cómo se quede el abrigo: me da igual que no esté perfectamente doblado sobre sí mismo, las mangas perfectas, la capucha remetida o que se marquen los dobleces. El gorro se queda debajo, la bufanda como un ovillo, los guantes de lana de cualquier manera. Hace frío y un viento gélido vuelve rojas las manos con sólo asomarse más allá de las cremalleras. Este autobús está caldeado, lo urgente prima y me acerco a la calefacción, tras dejar todas las ropas de abrigo, de cualquier manera en el asiento de al lado...

2 comentarios:

  1. Uff, me da frío solo de leerte. En estos momentos me alegro mucho de vivir al sur del ecuador.

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  2. Estamos en medio de una ola de frío que nos llega desde Siberia. Ha barrido ya el resto de Europa y el aire, fuerte y gélido, es brutal...

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