jueves, 16 de febrero de 2012

Un tesoro.

Junto al buzón, bajo la escalera, hay una pequeña losa que ha cedido. La vi claramente cuando me incliné a mirar si había cartas, sabiendo además que lucharía de nuevo con la cerradura del buzón. La losa es gris, más bien jaspeada -diría mi amiga Belén-, y la esquina de la derecha sobresale. No tiene cemento, nada que la permita agarrarse al bajo de la escalera y encajarse, al fin, entre el escalón y el suelo firme, junto a la papelera.

Seguro que, en realidad, es un escondite de tesoros y piratas: un baúl de madera, una caja vacía de hojalata, mi collar roto, el bolígrafo de la suerte de los exámenes y una brillante bola de Navidad.

6 comentarios:

  1. Un rincón donde, en todo caso, caben mil sueños.

    Feliz día, madame

    Bisous

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    1. Y ahí sigue, Madame, me fijé esta mañana. Cada vez más grande, cada vez más suelta...

      Feliz noche.

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  2. .....
    Todas estas cosas había una vez
    cuando yo soñaba un mundo al revés.
    Lalalalíta, lalalará,
    .....

    JOsé Luis

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    1. José Luis, conozco una canción infantil similar...

      Un abrazo. Frío.

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  3. Es lo que hay debajo de cada losa despegada, bajo cada tarima que cruje, tras de cada rostro con el que nos cruzamos: un tesoro.

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    1. El nombrar la tarima me ha recordado una casa en Salamanca a la que yo solía ir mucho. El suelo era de madera oscura, viejo y de escaleras mal encajadas; y por la noche cobraba vida propia...

      Un abrazo.

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