martes, 18 de mayo de 2010

Hay personas cerca de mí que son transparentes.

Llevo unos días dándome cuenta de que hay gente que es transparente.

No me refiero a que sean invisibles, de esas personas que para algunos son como parte del mobiliario urbano: la calle, el banco, el semáforo, el anuncio, el indigente...

Algunas personas son transparentes porque se les escapa el alma por los ojos, como a mi amiga Olga. Antonio, que es un alumno mío de 2º, dice que a estas personas se las conoce por dentro y son coherentes, pero que es fácil que se pongan una careta, por si les descubren.

Yo no hablo de esas transparencias, que son un poco como de gasa y fiesta. No. Yo me refiero a las personas a las que hacen transparentes a fuerza de ignorarlas, a esas con las que uno se cruza por un pasillo, pero alguien mira al frente y le traspasa, más allá, hacia la puerta de salida...

Lo que no tengo muy claro es si esas personas que transparentan saben que un cristal roto puede hacer sangrar...


4 comentarios:

  1. Pues vaya usted a saber, madame. Igual no tienen ni sangre. Dicen que algunos tienen horchata en las venas, no?

    feliz tarde, madame

    Bisous

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  2. Desgraciadamente, eso es lo que pasa con los cristales. No se les ve, hasta que se rompen. Una vez rotos, sí, pueden hacer sangrar.

    Un abrazo.

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  3. Madame,
    estos que transparentan no tienen horchata... Se les habrá cortado ya por falta de cuidados...

    Feliz tarde.

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  4. Perikiyo,

    y si además los critales se rompen o se siguen pisando, se quedan clavados...

    Un abrazo.

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