martes, 7 de agosto de 2012

Crónicas meseteñas (4): la jura de bandera.

Y le dolió el alma, vaya que sí -afirma con media sonrisa la madre de Él.

Preside un lateral del salón la foto heroica de Él jurando bandera, tantos años atrás que la imagen guarda tonos en tecnicolor.

- Qué guapo estaba -sentencia el amor de madre.

Debieron de llegar pronto, orgullosos y acompañándose. Otra madre ostentaba un primer sitio, primera línea de frente, privilegio nacional el retoño y su milicia.

-Y ya le dije yo que ese sitio era mío -pues menuda es la madre de Él, gallina y leona defendiendo la camada, deseosa siempre de tenerlos a todos alrededor.

Un mal quiebro debió de hacer la otra, aprovechada la ocasión por mi suegra, leonesa y leona, sí, que la otra, pardilla o inocente, perdió silla y sitio, la madre de Él imagino yo brazos en jarras y dando más órdenes que usía para poder acompañar al niño, a la bandera y a la foto que blande orgullosa en el lateral, bien visible por encima del televisor.

-Y le dolió el alma, que me puse yo la primera -cierra rotunda. 

Nada más, nada peor, que un dolor de alma hondo, pienso yo, que ni se quita ni ahí anden con berbiquí y cazuelilla. Pobre la otra, que no conocía a la leona y no la vio venir. El alma puso en pago...

2 comentarios:

  1. Tal vez crean todas las madres en ese momento que su hijo servirá a la salvación de España o, cuando menos, será, qué digo, ¡es ya! un héroe indudable ¡y! además el más guapo de todos cuantos acompañan a su hijo desfilando por el patio, a veces campo, de armas. Y lo comprendo: ser madre es magnífico, fantástico.

    A mí, que juré bandera en el setenta y dos, no me quedó constancia gráfica alguna, como a Él, y no creas que en ocasiones no la he echado de menos, ya lo creo que sí.

    Felices días leoneses.

    José Luis

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  2. Él juró bandera algo después, pero narran las crónicas maternas que fue sublime... El amor de su madre roza con frecuencia lo hiperbólico.
    Un abrazo.

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