sábado, 31 de marzo de 2012

Negrevercarruaje.

Empatizo con el torpe alumno de autoescuela con el que me he cruzado hoy más allá de la primera señal de ceda, junto a mi casa. Siento yo también, como si fuera propia, su sensación de descontrol ante el salpicadero del coche, una especie de Apolo XII con cuatro ruedas que parecía mucho más bonito desde fuera, pero que se ha convertido en una máquina a domar una vez sentados, él y yo, detrás de su volante negro y frío. Ayer Él forró con gomaespuma y cola de contacto las esquinas de la columna de la plaza de aparcamiento.

- Ya está, Negre -afirma él, mientras recoge sus trastos: el bote de cola, brocha, cuchilla.

Le miro silenciosamente. Niña Pequeña da vueltas alrededor de la columna.

- Mamá, ¿y vas a conducir tú y no el abu?

Reestreno estos días mi carnet de conducir, prácticamente impoluto desde la última vez que lo usé, hace siete años.

6 comentarios:

  1. ¡Qué momento! ¡Qué bonito sería que ÉL pudiera forrar de gomaespuma todas las esquinas de todos los coches de toda la ciudad...! Es broma, Negre. ¡Ánimo!: detrás de esa aparente fragilidad negrevernética se esconde una fría, prudente y hábil automovilista

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hábil no lo sé, Pepe, pero prudente, con la edad que tengo y el tiempo que hace que no conducía, seguro... El forrar las esquinas para no hacerse daño... Igual podría ser como una metáfora...

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Pues a mí me encanta conducir y además me relaja mucho. Menos a trabajar, por problemas de aparcamiento, voy a todos los sitios en coche.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí por ahora no me relaja nada de nada, ni soy capaz siquiera de ir escuchando música mientras conduzco, pero todo se andará, imagino.

      Un saludo.

      Eliminar
  3. Llego del litoral en un agotador viaje en tren regional-exprés. ¡Cuántas veces he pensado que era mejor opción haber vencido la pereza de conducir! Enhorabuena, Negre. Serás una conductora magnífica, poco a poco, pero al final, magnífica.

    Un abrazo

    José Luis

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, José Luis. De momento estoy recordando y mecanizando movimientos. Yo prefiero el tren: tiene un encanto, incluso siendo agotador...

      Un saludo y bienvenido de nuevo.

      Eliminar

No acepto comentarios anónimos. Si no nos dices quién eres, tu comentario no se publicará.

Visito tu enlace si tu comentario no es spam, anónimo o una falta de respeto.