martes, 22 de junio de 2010

Comienza la mudanza, llega la hora.

El final de curso es como preparar una maleta.

Mis compañeros hoy eran atacados por una ira enferma traducida en trajín de cajas de mudanza y bolsas de desechos fungibles apilados durante diez o más años.

Pero lo peor es lo de los cuadros. Ayer mi amiga Maricarmen y yo volvíamos de comer y nos quedábamos paradas en la entrada. Y es que faltaba algo. La mano de Josemanuel, alargada como la sombra del ciprés aquel, había acabado con los cuadros; las paredes estaban desnudas. Echábamos de menos la presencia en la que no habíamos caído hasta que ya no estaba.

Como en la vida real.

¿Cuántas cajas de mudanza seremos capaces de llenar en el colegio estos días?




5 comentarios:

  1. Y todo para volver con las cajas al cabo del verano.

    En cualquier caso, espero que disfrute mucho de sus vacaciones, madame.

    Buenas noches

    Bisous

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  2. Acumulamos muchos trastos. Parece increíble cuánto me cuesta a mí separarme de ellos. Un abrazo.

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  3. Madame, Isabel,
    imagínense que un compañero ha encontrado entre sus cosas una foto de profesores de hace cinco años... Yo me he quedado en lo esencial: dos pequeñas cajas.

    Pero para la próxima, espero reducir a un mínimo pendrive :-)

    Feliz noche.

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  4. Ahora, toca ir soltando el lastre del ya pesado curso.

    Feliz verano.

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