martes, 2 de octubre de 2012

De trampas y tramposos.

No ha sido esta la primera vez que una madre le hace los deberes a su hijo y este lo entrega así, con la letra de ella impresa en folios blancos.

Pero eso sí: en la esquina derecha puso él, orgulloso, su nombre y apellidos...

¿A quién le pongo la nota?

 

8 comentarios:

  1. Imagino que tu pregunta es solamente retórica, así como invitándonos a mojarnos...

    Pues yo -que no soy maestro- dejaría el ejercicio sin calificar hasta que se produzca una aclaración suficiente del caso.

    José Luis

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    1. La aclaración ya llegó. Era tan evidente que las pruebas fueron superfluas... Por supuesto, la nota del ejercicio es insuficiente...

      Un abrazo.

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  2. Sin duda al alumno: un cero. Y a la madre una manuscrita de tu puño y letra con lo que opinas del asunto. Y de reparación -a la madre- que lea cada día Oculimundi y Negrevernétika. A lo mejor cambia...

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    1. ¡Me encanta la propuesta de reparación lectora! No se me había ocurrido.

      Un abrazo.

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  3. Qué vergüenza... Conozco muchas madres que les han hecho la caligrafía a sus hijos, que les ayudan en plástica (vamos, que lo hacen ellas), etc., y mis pobres hijos, deben tener la madre más "mala" del mundo, porque nunca se me ocurriría hacer eso.

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    1. Ni a mí. Y lo gracioso es que se piensan que los profesores no se dan cuenta...

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  4. Sara M.: Qué alegría leer tus letras. Sabes de sobras que haces lo bueno; tus hijos te lo agradecerán de por vida luego (tal vez ahora ya), sabrán que han sido amados de verdad, serán fuertes, mucho más fuertes que esos otros hijos (qué pena me dan...).

    José Luis

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