domingo, 13 de enero de 2013

Un té con tiempo, por favor.

Buscaba un sitio donde poder limpiar a fondo el Negrevercarruaje

- Allí, cerca de tu casa, al fondo del todo, hay un taller donde lo hacen muy bien, aunque tardan un poco -dijo ella, desde el asiento delantero del copiloto.

- Sí que tardan, sí -apostilló él, sentado a mi lado.

- ¿Cuánto es "tardan"? -preguntó ella, un asiento por delante.

- Un cafelito -dijo él.

Un cafelito. Un café como medida de tiempo. ¿Pero qué clase de café? ¿Será el mismo tiempo un café con leche? ¿Y un expresso? Un solo debe ser poco, muy poco, apenas un suspiro, quizá el equivalente a echar gasolina. Un capuccino, con su canela o chocolate por encima, tal vez sea lo mismo que hacer el equilibrado de ruedas. Yo tomo -pocas veces- un descafeinado; un café así, sin chicha ni limoná, será reponer un limpiaparabrisas, colocar el retrovisor, revisar los faros.

Y yo tomó té. Infusiones. Hierbas que colorean agua caliente para este tiempo frío.

- ¿Cuánto tiempo es un té? -preguntaría.

- Depende de la conversación -respondería alguien.

 

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