sábado, 27 de septiembre de 2014

¿Qué pasa con mis post-it?


Él ha estado enfermo la semana pasada.

- Negre...

- ¿Hum?

- Negre, creo que me estoy volviendo ya un poco hipocondríaco...

Lo miro a través de mis gafas moradas, mientras tecleo rápidamente: lo justo que puedo entre llevarle al médico, ayudar a Niña Pequeña a hacer los deberes y apuntar otra tarea pendiente más en la lista de cosas por hacer... No suele enfermar -y cuando lo hace, durante años ha acabado en un operación quirúrgica de algún tipo-, y quizá por eso me ha confesado hoy, mientras comprobaba que había adelgazado, que esta semana pasada ha reinado el caos y el desorden en casa...

No soy una persona especialmente ordenada: sólo con mis libros, que ordeno meticulosamente por temas en las estanterías de la casa y reviso asiduamente para asegurarme de que ninguno se ha movido del sitio que yo le he marcado previamente; por eso, seguramente, me gusta que las cosas sigan en su ritmo rutinario, no sea que se me escapen por algún sitio y ya no las encuentre: la torre de la plancha, la mochila de la piscina de Niña Pequeña, el rato diario para preparar tareas colegiales y el bolso colocado en su armario, preparado para marchar al día siguiente...

Él se puso enfermo la semana pasada y fue la rutina la que se escapó por la pequeña ventana de mi cocina: la torre de la plancha creció, la mochila de la piscina se quedó a medio hacer y tres bolsos diferentes convivieron en el mismo espacio. No hubo tiempo para tareas colegiales, a pesar de que les pedí que se colocaran por orden de urgencia e importancia en las dos bandejas amarillas del despacho, y no quisieron obedecer. Sólo los deberes semanales de Niña Pequeña se mantuvieron imperturbables en su nueva mesa de estudio: tan nueva que aún está ordenada...


Se acumulan las cosas pendientes: la Cosa Educativa tiene eso, mucho de Cosa y poco de Educativa, y septiembre es un mes de burocracia. Él se quedó suspendido la semana pasada, en un limbo entre la salud y el duermevela, que arropé con mis post-it y urgencias. También ellos enfermaron y se mantuvieron sostenidos hasta hoy...


 

0 ideas:

Publicar un comentario en la entrada

No acepto comentarios anónimos. Si no nos dices quién eres, tu comentario no se publicará.

Visito tu enlace si tu comentario no es spam, anónimo o una falta de respeto.