sábado, 25 de enero de 2014

La novedad de algo antiguo es...


La miré de reojo desde mi tercera posición en la fila; antes entrar ya la había visto desde la gran cristalera y hubiera jurado que sus orejillas de elfa se habían creado a juego con unos ligeramente achinados ojos. El pelo corto, como descuidado, pero concienzudamente teñido en marrones y caobas le daba un conjunto como etéreo, casi liviano; y podría haber andado de puntillas, sin que nadie en el local se hubiera percatado, si la chaqueta de lana gris no le hubiera aportado algo de pesadez a su cuerpo, como para no dejarlo escapar. 

La fila única se dividió rápidamente en dos y alegremente comprobé que podría observarla un poco más, pues ambas habíamos sido derivadas a dos mostradores contínuos. Fui rápida con quien me atendió: dos papeles, una contraseña, el número de referencia de los paquetes que venía a recoger a Correos y el número de identidad. Firma. Fecha. 

- ¿Dónde dice que tengo que poner mi dirección? -oigo que pregunta la elfa, a escasos dos metros de mi lado. La señora que le atiende le indica amablemente el lado ancho de su sobre -¿Y eso del remite, qué es? -insiste, mirando sorprendida a la mujer.

La vuelvo a mirar, casi olvidándome de ser discreta. La elfa, la chica de cabellos ocres, ojos almendrados y chaqueta de lana se encuentra ante un problema desconocido para ella. Una ecuación de vida cotidiana a la que se enfrenta por primera vez. Ella, en su juventud de perdida adolescencia, pero oliendo todavía a reforma educativa, no sabe mandar una carta. Dirección, remitente, apartado postal, sello: mandar una carta -parece que al otro lado del continente, por lo que oigo- no es digital ni aparece en la pantalla plana del smartphone.

Recojo los dos paquetes que me tienden desde el otro lado del mostrador: dos libros que compré online hace dos semanas, a golpe de teclado. Es mi pedido bimensual del círculo de lectura al que pertenezco. Ella  se queda en el mostrador de al lado: sigue viviendo novedades...

    

0 ideas:

Publicar un comentario en la entrada

No acepto comentarios anónimos. Si no nos dices quién eres, tu comentario no se publicará.

Visito tu enlace si tu comentario no es spam, anónimo o una falta de respeto.