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miércoles, 31 de agosto de 2016

Carta a Maruja (37): las vacaciones del profe

Hacía tiempo que no escribía a Maruja, mi vecina. Si quieres leer mi nueva carta sobre nuestra conversación, pincha aquí


 

sábado, 5 de septiembre de 2015

Hoy, día sin coche.



Hoy fui andando por la calle. Sí. Como suena: tap, tap. Tap, tap. Y la acera era más gris que otras veces, las hojas de los árboles, más amarillas, luciendo ya otoño, el cielo más azul, la gente, más densa. Notaba el vaivén de la mochila en la espalda y oía las espirales de agua de mi botella y hasta el aire hizo un remolino de papeles y bolsas... Caminaba -tap, tap, tap, tap- y el sol brillaba, la calle bullía, un niño arrastró a su madre y hasta me pareció que respiraba...

   

martes, 25 de agosto de 2015

¿Cómo elegir los juguetes de los niños?

Mamá -llama Niña Pequeña, desde la lejanía del asiento trasero del coche. 

- ¿Hum? -pregunto bajo el sonido del intermitente derecho. 

- Mamá, ¿sabes cómo elijo los juguetes que me llevo cada día a casa del abuelo? -dice ella, de carrerilla, casi sin respirar, no sea que no pueda explicarlo.

- ...

- Muy fácil: yo paso la mano por ellos, hasta que me tocan -explica, mientras se pone en el regazo la bolsa llena de muñequitos que esta mañana la acompañarán a la piscina...


 

viernes, 15 de mayo de 2015

¿Hoy qué ceno?

No suelo ir allí con frecuencia porque me pilla a desmano, aunque trabajan tan bien que hace tiempo pusieron en el interior del establecimiento cuatro banquitos de madera para disfrute de la clientela y evitar el cansancio de la larga cola de hombres y mujeres en espera de su turno para pedir. Cambiaron de local hace años, pero él sigue al frente del negocio, ayudado por su mujer y, desde hace no mucho, por quien creo que debe ser un familiar, que preparar silenciosamente las bandejas de productos en la trastienda con meticulosidad y limpieza. 

Pero el sábado aproveché que era tiempo de recados y de hacer todo aquello que durante la semana se queda atrasado, derivado por la urgencia del trabajo y la ayuda escolar a Niña Pequeña. Llegué pronto, aún las clientas de la mañana no se agolpaban en el pequeño espacio que dejan los mostradores, los cuatro bancos -cuatro- estaban vacíos, examiné el género. Me maravillé, una vez más, de la rapidez del cuchillo de él para cortar -chac...chac...chac- el pedido, la precisión de ella al colocar el resto en las hojas de papel parafinado de rayas blancas y naranjas, ningún movimiento excesivo e inútil, precisión matemática: bandeja, pesa, papel, doblez, bandeja, pesa, papel, doblez, ella y él bailando de forma concisa en el limitado espacio de sus cámaras frigoríficas y mostradores fríos. 

- Mamá-
- ¿Hum?
- Mamá, ¿hoy qué ceno?
- Rollitos de jamón y queso, Niña Pequeña, que sé que te gustan.

Ella se relame mientras sonríe de soslayo -ya sabe, desde hace tiempo, mujer.

- Mamá, ¿a que fuiste a la pollería que te gusta?
- Claro...

    

miércoles, 29 de octubre de 2014

Hoy no pasa el día sin...

Bulle el pasillo del último piso y burbujean las clases en espumosa actividad; es un cóctel dorado de comentarios, miradas y palabras dichas en el silencio que precede al sonido del timbre y el cambio de clase. Y luego, el profesor. O la profesora. Mis compañeros. Yo. Entramos. Entro en el aula con la careta de profesora y las alertas puestas a los cientos de estímulos del micromundo de la clase que me ha tocado, segundo, primero, cuarto, letra A, letra B. 

Entro y acordamos sin mirarnos que la función va a comenzar, los actores principales están sentados en sus sillas, pupitre preparado, cuadernos, bolígrafos floreciendo en los estuches, mi agenda mostrando los platos de fiesta de hoy. Comienza la clase y se desgranan los minutos: tantos años delante de adolescentes y aún me sorprendo -ayer, hoy- observando sus caras, atenta a las reacciones de cada uno, las miradas que se lanzan, los que escuchan, los que se escuchan, los que se fueron hace tiempo porque su prioridad va por dentro y yo delante, al lado, detrás de ellos, hablando, dirigiendo la orquesta de la sesión de hoy, con el minutaje puesto en cada actividad y la clase dividida en bloques definidos: hablo, hablan, bromeamos, el espacio de la clase siempre mío para poder escuchar la melodía de esta función bien hecha y lo abarco paseando -ay, mi espalda-, tocando cada mesa, preguntando, recordando clases pasadas. 

Hay veces que sí, que me gusta esto.



 

lunes, 21 de abril de 2014

Atronó Semana Santa.

Explota rítmico el retumbar ruido de tambores. Laten piedras, sillares, catedrales: doble fila hinchada de espectadores que contiene la respiración y cuenta, en silencio, a los anónimos cofrades. 

Y sin silencio, anunciando el paso de tronos, macarenas, dolorosas, pasiones todas de creyentes y no creyentes, antes inexplicable, hoy, misterio. 
Teruel, 18 de abril de 2014

 

domingo, 5 de enero de 2014

Carta a SS.MM. los Reyes Magos.


A la att. SS.MM. Reyes Magos 
Palacio (Oriente) 

 Estimados Reyes Magos:

A la llegada de la presente, espero que hayan tenido un buen viaje hacia Occidente, y que sus camellos y carrozas no se hayan visto muy afectados por las intensas lluvias que llevamos sufriendo por aquí desde hace cinco días. 

Me es grato comunicarles que ya está casi todo preparado en casa, quedando sólo pendiente la elección de los vasos o tazas para su pequeño aperitivo nocturno; los dulces y galletas estarán, como siempre, en el salón, para que gusten un pequeño detalle y puedan tomarse unos minutos de descanso. Él y yo nos encargaremos, una noche más, de que Niña Pequeña se acueste temprano y se duerma lo más tranquilamente posiblemente -ya sabrán ustedes que últimamente sufre muchas pesadillas-; ella aún no sabe que Sus Majestades existen realmente, y piensa aún que son producto de la magia y la ilusión. Nuestras peticiones están ya redactadas en una carta especial, y Niña Pequeña ayer le entregó la suya a uno de sus Carteros Reales, de manera que habrán podido apreciar que ha mejorado algo la letra de alumna de Primaria que tiene y que ha coloreado el dibujo que les ha dedicado con especial cuidado. 

Les agradezco un año más que se vayan a molestar en pasar por casa. Por favor, les ruego que no se olviden de todos aquellos que el año pasado tuvieron alguna mala noticia, y que esta noche, la más ilusionante del 2014, todos los niños puedan recibir, al menos, un pequeño detalle. 

Saluden al Niño de mi parte. 

Un abrazo,

      

jueves, 8 de agosto de 2013

La mejor prueba de afecto.

Muerte agarró casi por sorpresa. Sería necedad o mentira o todo a la vez o locura o insensata esperanza, si dijera que no esperaba la noticia, y ahora la ausencia duele un poco cuando veo su foto en mi estantería, rodeados todos por esa atmósfera de los que viven lejos y se reencuentran -cuchicheos, abrazos, buenas palabras, planes de bienvenida- un tiempo breve para ponerse al día y esperar a la siguiente vez de otra visita. Podría decir que fue una lucha que viví desde la distancia que separa un teléfono de otro, 663 kilómetros, sin querer ver que él ya había escrito su dedicatoria final. 

TíoAdolfo está ahora en el mejor de los lugares posibles.

    

martes, 12 de febrero de 2013

Avería en el Negrevercarruaje (2)

Decían que habían perdido en la nada de la distancia que hay entre el depósito de la grúa y el taller al Negrevercarruaje; por eso hice una llamada de auxilio, o de comprobación -como esas de cuando un alumno quiere colarme que su padre ha visto la nota en la agenda, pero no ha querido firmarla, profe. Sólo nombrar una denuncia por desaparición hizo que la amable señorita del otro lado del teléfono pulsara no-sé-qué-botón para que el mecánico de la casa me confirmara que no, que allí estaba el Negrevercarruaje, que con calma y buenas maneras. Pero eso sí, que hasta el viernes no podía abrir el capó para ver si el piloto del alternador indicaba algo más sobre el estado del paciente.

Supongo yo que en ese taller de Logroño deben de tener más trabajo que en todo el país junto. 

Fue entonces cuando Él decidió tomar cartas sobre el asunto. Me recordó a aquel padre en entrevista hablando de la falta de trabajo de su retoño:

- Déjalo, cari, que de esto me encargo yo...

No sé qué dijo, ni qué palabras, o quizá fue el acento de más allá del Sistema Central, que crea redes, en una especie de olor tribal que une a la gente más allá del teléfono y por encima del límite de los 400 kilómetros de distancia. Él aquí, en el salón, el mecánico allá, acordando sin problemas que el capó verde del Negrevercarruaje ya estaba levantado y el diagnóstico era la correa rota y no sé qué artilugio infernal más. 

- Tranquila, Negre, que el jueves como tarde ya puedes volver a Logroño a por el coche.